Manos y autorretrato – Antonio, 2017

Esta semana a quien os presento es a Antonio, el único hombre del grupo con el que trabajé y una persona muy especial. Creo que fue con quien más traté y era un gustazo estar con él; transmitía felicidad y todo el rato estaba bromeando con muy buen humor. Me pareció fascinante, no es tan común que pacientes con demencias ya avanzadas desprendan esa alegría, y se le veía muy agradecido, con ganas de dar charla…

 

antonio1Antonio2

Se despistaba mucho hablando pero todavía conservaba (o eso parecía) recuerdos más o menos claros. Sin embargo, junto con Generosa, era quien peor estaba seguramente.
Fue muy divertido hablar con él, aunque sufrió un poco dibujando… Quiso acabarlo en todo momento, pero algunas de sus compañeras criticaban mucho sus dibujos porque iba más lento y eso le ponía nervioso. Las manos le costaron bastante y es el ejemplo perfecto de por qué les pido ese dibujo: realizan con mucha confianza el dibujo de su mano izquierda (en el caso de ser diestros, claro) y al llegar a la derecha es cuando se encuentran con el problema, ya que todos optan por colocar sus manos sobre el papel y dibujar el contorno de las mismas.
También le costó mucho el autorretrato, de hecho el primer día hizo un dibujo ininteligible, tanto que cuando lo vio él al día siguiente no supo reconocer nada… Fue un momento triste porque se encontró ante su dibujo y fue consciente de que lo que había hecho el día anterior carecía de sentido… eran sólo garabatos inconexos. Yo le aseguré que me gustaba así, pero él no quiso que ese fuera el dibujo final y empezó uno nuevo. Contó con la ayuda de sus compañeras que le iban guiando, aunque sospecho que no le ayudó demasiado… mientras le guiaban, una de sus compañeras lanzaba opiniones poco constructivas de su dibujo. Sin embargo, lo acabó y aquí podemos verlo. El retrato es realmente pequeño y lo hizo en una esquinita… supongo que no tenía la confianza de hacer un dibujo grande que ocupase el centro.
Me quedo con muchas frases de Antonio, pero sobre todo me quedo con una conversación muy divertida:
Antonio: hay que intentar estar contento siempre. El humor es lo mejor que hay en la vida… las mentiras es mejor huir de ellas
Yo: ¿ son malas las mentiras?
Antonio: Bueno, no, no son malas, pueden ser buenas si quieres comerciar.
Después, cuando acabó la sesión y tocó despedirse, Antonio salió el último, me agarró del hombro y me dio las gracias por lo bien que se lo había pasado.
Gracias a ti, Antonio.

Sergio Véliz

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