DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES RURALES: MOUCHETTE (1967) – ROBERT BRESSON

Hoy, 15 de octubre de 2017 es el Día Internacional de las Mujeres Rurales, el Día Mundial del Lavado de Manos y el Día Internacional del Duelo por muerte Gestacional y Perinatal. Además, en Brasil se celebra el Día del Profesor1 en Túnez el Día de la Evacuación 2 y es el día de Santa Teresa de Jesús.

Estuve buscando un poco por encima pelis sobre el Día Mundial del Lavado de Manos, pero no encontré nada, así que, para no complicarme en la primera entrada, he optado por buscar alguna película relacionada con el Día Internacional de las Mujeres Rurales.

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El Día Internacional de las Mujeres Rurales se celebra desde 2008 todos los 15 de octubre, con el objetivo principal de visibilizar la importancia que merece la aportación económica, social y cultural que desarrollan las mujeres en áreas rurales de todo el mundo, así como su decisiva contribución a la seguridad alimentaria. Precisamente se eligió esta fecha porque mañana, 16 de octubre, se celebra  el Día Mundial de la Alimentación y el martes 17 se celebra Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Este año, la jornada se centra en <<los retos y las oportunidades presentes en la agricultura resiliente en cuanto al clima para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas rurales>>.

 

 

Así que, puestos un poco en antecedentes, podemos decir… que he elegido mal. Mouchette no habla de “la aportación de la mujer en las áreas rurales” ni de “su contribución alimentaria”… aunque creo que sí que es interesante desde el punto de vista de la posición de las mujeres y niñas en ciertos contextos.

Algunas de las películas de su director, Robert Bresson (en adelante Bob), son Los ángeles del pecado (1943), Las damas del bosque de Bolonia (1945), Diario de un cura rural (1951), Pickpocket (1956), El azar de Baltasar (1966) o Dinero (1983) entre otras. Bob por lo visto era un tipo peculiar, un genio que revolucionó el cine europeo de autor… pero rarito. Bastante rarito. Su fama le precedía, tanto que en una entrevista  el periodista comentó algo así como <<no te gusta hacer publicidad de tus películas, ruedas en secreto… e incluso me ha costado traerte a esta entrevista, por lo que te doy las gracias y más conociendo tu carácter>>4.

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Bob no era muy partidario de usar actores profesionales y optaba por gente que no había actuado nunca o casi nunca, con la intención, por un lado, de darle una visión más realista y menos impostada y teatralizada5; y por otra parte, para no tener que lidiar con las manías de los actores profesionales. Por ejemplo él no enseñaba a los actores lo que habían rodado el día anterior y decía que <<No es bueno que los actores trabajen conmigo dos veces>>. Pensaba que un actor sólo puede hacer un mismo papel, no debían meterse en la piel de diferentes personajes porque, en palabras suyas, era como esconderse tras un biombo y eso era hacer teatro o cine. Teatro o cine, porque según Bob, él hacía cinematografía, no cine, el cine para él es como grabar una obra de teatro.

Pues eso, un genio… pero que debía ser un poco insufrible7. Sin embargo, reflexionando, justamente esa afirmación en la que divide cine y cinematografía, es la que explica su genialidad y la calidad de sus películas: quería evolucionar y explotar sus herramientas. Bob (en adelante Bobby) creía que el teatro era maravilloso, pero que las posibilidades que le aportaba la cinematografía a la hora de combinar sonidos e imágenes a través de un montaje concreto, no debían desperdiciarse, como demuestra el largometraje Mouchette: uso de metáforas visuales, como esa extraña fusión entre la lluvia, las lágrimas y la leche materna; o sonoras, a partir del ruido de las pisadas con sus zuecos, de los coches circulando, de la chimenea o del falso ciclón.

Hace un momento decía que Mouchette no era el mejor ejemplo si queríamos hablar de la mujer en el medio rural a la que se refieren en el día de hoy, y reitero lo dicho; el tema de la película es distinto, aunque el contexto si es compartido. Creo que en Mouchette asistimos a la realidad, no tan lejana en tiempo ni en espacio, a la que han asistido o asisten muchas mujeres del mundo rural.

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Mouchette es la historia de una niña  que malvive en una situación de extrema pobreza y en un entorno familiar miserable: una madre a punto de fallecer en la cama a causa de una mortal enfermedad, teniendo a Mouchette como única cuidadora; un padre que la maltrata sin el más mínimo escrúpulo; y un hermano, que sigue a su padre allá donde él va, y que no hace nada para cambiar la realidad que ahoga a su hermana, simplemente asiste como un espectador más a la violencia que sufre ella.

Mouchette, está encerrada en un asfixiante paisaje rural, y el bueno de Bobby (en adelante otra vez Robert Bresson) nos lo muestra a través de dos escenas muy inteligentes: en la primera de ellas, casi al inicio de la película, un cazador furtivo utiliza un cepo para cazar una perdiz; en la segunda escena, también de carácter cinegético, y en este caso al final del film, vemos a varios cazadores disparando contra una libre que corre por salvarse. Estas dos imágenes tan frías y ascéticas son una metáfora de un mundo en el que la protagonista se siente presa. Y es que Mouchette está sola, no tiene amigas porque se ríen de ella en la escuela por desafinar en clases de canto; no tiene novio porque su padre en cuanto ve que flirtea con algún chico le quita la tontería de dos sopapos8; y la única persona que se preocupa realmente por ella es su madre, que a punto de fallecer se pregunta qué será de su familia.

<<¿Qué será de ellos cuando ya no esté? Es como si tuviera una piedra en el corazón>>

Justo a partir de esta escena comienza la película. Según la madre languidece en la cama, también lo hace la protección que podría ejercer sobre su hija, que se ve cada vez más oprimida por la sociedad que le ha tocado vivir: recibe bofetadas del padre, es humillada por la maestra,  las chicas de su edad se ríen de ella y la marginan, y los chicos la acosan. Es “la tonta del pueblo”. Pero ella no se deja vencer. El odio que crece en su interior y que le vuelve casi salvaje,  es lo que crea a su alrededor una muralla de rencores que protege la independencia que permite que sobreviva. Hombres borrachos de una sociedad machista y represora, donde impera una moralidad hipócrita basada en el sometimiento que dicta el más fuerte. Lo triste es que parece que una niña de 14 años, que sufre, que está sola y que por momentos parece que no piensa con claridad, es la única que se da cuenta de esa dualidad injusta. Y cuando alguien intenta ayudar a Mouchette, como por ejemplo hace el cazador furtivo alcohólico perdido, Arsène, acaba siendo tan desagradable que la niña (y el espectador) deja de confiar en nadie.

 

Destacar un detalle: en uno de los planos aparece un Renault 8, en varios momentos se escuchan coches pasar por la carretera, se observan tractores trabajar las tierras y la propia protagonista monta en coches de choque. Es decir, no¡o es una Francia del Siglo XIX. Es una Francia de mediados del S.XX. De hace 50 años. Vuelvo a repetir: quizá no es la película para hablar de mujeres que dirigen explotaciones agrícolas; pero es la película para hablar de todas esas mujeres que no tienen o no han tenido opción ni de imaginar que un día eso podría llegar pasar.

 

Director: Robert Bresson Título Original: Mouchette Año: 1967 / País: Francia Productora: Argos Films / Parc Film Duración: 78 min. Guión: Robert Bresson (Libro: Georges Bernanos). Fotografía: Ghislain Cloquet Música: Jean Wiener
Reparto: Nadine Nortier, Jean-Claude Guilbert, Jean Vimenet, Marie Susini, Marie Cardinal, Paul Hébert

 

Otras películas para reflexionar sobre el mundo rural y las mujeres: En tierra de hombres (2005) de Niki Caro, con Charlize Theron; El Olivo (2015) de Icíar Bollaín con  Anna Castillo, Javier Gutiérrez y Miguel Angel Aladren; Amama (2015) de Asier Altuna con Iraia Elias y Kandido Uranga; Qiu Ju, una mujer china (1992) de Zhang Yimou con Gong Li; y sobre todo Babe, un cerdito en la ciudad (1998) de George Miller (curiosidad: es el director de Mad Max) con James Cromwell, Magda Szubanski y Mickey Rooney.

 


 

  1. Vaya putada este año, que os cae en domingo, chavalinhos.
  2. No, no se refieren con evacuación a hacer caca, que ya lo he buscado yo… una decepción, porque me parecía precioso que coincidiera el día de evacuar con el día de lavarse las manos…
  3. La verdad es que no tiene muchas más y podría haber puesto todas, pero…
  4. La expresión <<y más conociendo tu carácter>> era usada en la Francia de los 60 para llamarte puto borde de mierda asqueroso.
  5. Quería alejarse del teatro y para él, los actores al actuar, al fingir que sentían algo irreal, engañaban al público que se centraba más en la estrella o el actor de turno, en lugar de fijarse y adentrarse dentro del personaje que debían interpretar6.
  6. O algo así.
  7. De hecho, parece ser que en 1983 tuvieron que pedir calma a un público divido entre abucheos furiosos y aplausos de reconocimiento cuando le entregaron -junto a Andrei Tarkovsky por Nostalgia-, el premio a mejor director en Cannes por el que fuera su último largometraje,
  8. Maravillosa su forma de flirtear: se suben a unos coches de choque y comienzan a empotrarse el uno con la otra. Cuanto he aprendido. Mañana verás cuando vaya por la Carretera de Burgos.

 


 

Sergio Véliz

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