Día Mundial del Reciclador Base – Wall·E

Hoy, 1 de marzo, se celebra el Día Mundial del Reciclador Base, desde que se oficializase en 2008, en el marco del Primer Congreso Mundial de Organizaciones de Recicladores, encuentro en el que líderes de 43 países se comprometieron a promover esta fecha a nivel mundial y convertirlo en el Día del Reciclador, para que se reconozca la importancia del trabajador del reciclaje.

El origen de esta celebración tiene su propia historia detrás, y es que en Colombia en 1992, un grupo de recicladores fueron asesinados en la Universidad Libre de Barranquilla. En marzo de ese año, los recicladores fueron engañados por trabajadores de la Universidad para ir allí a por material para reciclar, pero cuando llegaron los recibieron con golpes y disparos con el propósito de vender sus cuerpos para la investigación científica y tráfico de órganos. Un reciclador, fingió estar muerto y logró escapar y contar a la policía lo que había sucedido.

El papel del Reciclador Base es una labor muy extendida -sobre todo en los países en vías de desarrollo- que consiste en recolectar, seleccionar, recuperar, transformar, comercializar y reutilizar los residuos sólidos. Son figuras clave en el proceso de reciclaje, pero muchos carecen de estructura organizativa, reconocimiento formal y derechos legales.

¿Hay películas sobre los recicladores? Por supuesto.

La primera que me vino a la mente fue “Los Espigadores y la Espigadora”, uno de los mejores documentales del S.XXI, de una de las directoras de cine más importante de la historia: Angès Varda. Y pensé en preparar esa película, pero creo que Agnés se merece una entrada especial para ella.

Así que opté por… “Wall-E”. ¡Claro!

El personaje de Wall-E creo que es el ejemplo perfecto para hablar del reciclaje. Así, ¡a ello!

Como siempre empezamos hablando de su director y guionista, en esta ocasión Andrew Stanton. Stanton, nació en 1965 en Rockport (Estados Unidos), estudió en el Instituto de Artes de California y en sus 23 años como cineasta ha ganado 2 Óscars a Mejor película de Animación y 4 Nominaciones al Óscar por sus guiones. Andrew se unió a Pixar en enero de 1990, convirtiéndose en el segundo animador y noveno  empleados del estudio.

Andrew, a lo tonto, a lo tonto, ha conseguido estar detrás de muchas de las películas más importantes de Pixar, siendo director de “Bichos, una aventura en miniatura”, “Buscando a Nemo”, la ya citada “Wall-E”, la desastrosa “John Carter” y “Buscando a Dory”; como guionista ha participado en todas las películas que ha dirigido además de otras películas como toda la saga Toy Story o “Monstruos S.A”; como productor ejecutivo en cerca de 10 películas, que incluyen “Brave”¸ “Up” o “Inside Out”.

Tras el fracaso estrepitoso que fue “John Carter” –uno de los mayores fracasos comerciales en la historia del cine de USA-, Andrew volvió a la animación y dirigió “Buscando a Dory”, aunque después 20 años Stanton dijo que tenía ganas de hacer algo en acción real…

…y no dijo qué, pero el caballero un año después de “Buscando a Dory” estrenaba “Stranger Things”, serie para la cual se marcó dos capítulos.

Qué apuesto sale el jodío

Pero, para ser honestos, no escribió la peli solo, sino que lo hizo con la ayuda de Jim Reardon, guionista y director de varios capítulos de Los Simpsons. De hecho, Jim ha sido director principal de Los Simpsons desde la temporada novena a la decimoquinta.

Es el señor que mira el reloj. Habitualmente aparece en las escenas de trenes de Los Simpsons porque no le gusta viajar en avión.

También ha estado detrás de guiones como “Rompe Ralph”, “Cars 3”, o “Zootopia”.

 

“Wall-E” o “Wall-E: batallón de limpieza”, como se tituló en España,es una película de animación situada en un futuro (año 2800) que, tristemente, no parece tan lejano. Wall-E es el último robot en un planeta Tierra abandonado por los humanos al verse desbordados por los desechos lo que viene siendo la mierda. A fuerza de consumir, crear y no reciclar el mundo se ha convertido en un auténtico basurero en el que la vida es imposible para cualquier ser vivo excepto, quizá, las cucarachas… y sólo se ve una.

Con estas circunstancias, a los humanos sólo se les ocurre una cosa: embarcarse en transbordadores espaciales y dejar a los robots que se encarguen de limpiar… Por algún motivo, estos robots se desconectan o bien la obsolescencia programada hace su efecto, el caso es que nuestro protagonista Wall-E se queda sólo limpiando la basura que la humanidad dejó detrás de sí.

Hay una escena al inicio de la película que creo que retrata perfectamente el espíritu de la película y que hila muy bien con el tema del reciclaje. Wall-E no sólo limpia, también selecciona y recicla y muchos objetos los guarda con cariño. En un momento dado, Wall-E encuentra un anillo en su caja; lejos de guardar el anillo, lo tira por ahí y se queda con la caja que le llama poderosamente la atención.

 

Aunque, su gran descubrimiento entre todas esas montañas de basura, es una pequeña planta que quizá Wall-E no sabe lo que es, pero decide guardarla con sus cosas y la trasplanta a una vieja bota que hace las veces de maceta.

Sin embargo, en un mundo lleno de cachivaches, Wall-E hay algo que no encuentra: compañía. Por supuesto “Wall-E” es una película tremendamente crítica con el capitalismo y con ese consumismo que provoca –que está provocando- que nos carguemos el mundo, pero de lo que realmente habla la película es que podemos tener el anillo más bonito del mundo… que no va a superar el valor de tener alguien a nuestro lado. De lo que nos habla“Wall-E” es de la soledad en un mundo en el que creemos tenerlo todo.

Aunque según Stanton, el tema del que habla es que el amor puede derrotar cualquier cosa, incluso, la programación.

En este aspecto, el personaje de Wall-E –y en palabras de su creador, Andrew Stanton- es una revisión del personaje de Robison Crusoe, que quedándose solo en una isla, es capaz de mantener una vida relativamente cómoda pero vacía, al no tener a nadie con quien compartirla. Incluso, podríamos comparar la historia con la de Ulises y “La Odisea”.

Tras encontrarse con esta planta, un cambio más se da en el mundo de Wall-E: una nave aterriza, dejando un robot, EVA, para explorar la Tierra en busca de, obviamente, ¡plantas!.

A partir de aquí los objetivos cambian y mientras que Wall-E no hace otra cosa que tirar fichas a EVA, ésta sólo quiere llevar a los humanos la plantita para que puedan volver a la Tierra. Y aquí, dejamos de tener un Robison Crusoe para crear una especie de Moisés que guía a los humanos, gordos, vagos e inútiles a la “Tierra Prometida”.

 

La película es preciosa e inevitablemente te hace pensar en lo terriblemente humanos que somos y en lo poco robot que nos comportamos. Al más puro estilo Pixar es una película que nos da una pequeña lección a niños y mayores, tratando temas que nos afectan a todos: la soledad, el medio ambiente, la cooperación, el esfuerzo y la generosidad.

Por cierto, la película cuenta con una banda sonora espectacular que estuvo nominada al Oscar y que fue compuesta por Thomas Newman. No lo ganó, ni tampoco ganó el Oscar la canción que compuso junto con Peter Gabriel. Así que por eso os la dejo aquí, porque no ganó.

 

 

NOTA: 7,5/10

 

Director: Andrew Stanton  Título Original: Wall-E Año: 2008 País: Estados Unidos Duración: 98 min. Guión: Andrew Stanton y Jim Reardon  Fotografía: Jeremy Lasky y Danielle Feinberg

 

Hoy más en El Casar en la noche, en Plus Radio. ¡Hasta la semana que viene!

 


Sergio Véliz

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